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    “AQUELLOS QUE OLVIDAN SU HISTORIA ESTÁN CONDENADOS A REPETIRLA”
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    Latest Episodes:
    Misiones Imposibles: El Robo del Radar de Hitler 1/5 Oct 28, 2016
    Show notes

    Esta espectacular producción nos lleva al corazón del conflicto de la mano de un grupo de soldados de élite que, en unas condiciones terribles y con enormes obstáculos por delante, deberán llevar a cabo operaciones que pueden cambiar el curso de una guerra. A través de testimonios, análisis de expertos, demostraciones con armas e infografías de última generación, la serie explica cada aspecto de cada misión que se llevó a cabo así como el sufrimiento vivido por los protagonistas en la contienda. Misiones imposibles repasa episodios clave que forjaron la leyenda detrás de valientes combatientes, como el transcurrido en 1942, en el que unos paracaidistas británicos se lanzaron detrás de las líneas enemigas nazis con el objetivo de apoderarse de un radar, o el asalto de la compañía Easy de los Estados Unidos a una posición de artillería alemana en el Día D. En el invierno de 1942, unos paracaidistas británicos se lanzan detrás de las líneas enemigas con el objetivo de apoderarse de un radar nazi.


    Historia de un Suicidio Masivo Oct 27, 2016
    Show notes

    Jonestown fue el nombre informal del Proyecto agrícola del Templo del Pueblo, una comunidad intencional al noroeste de Guyana específicamente en el actual estado N°1 de Barima-Waini dentro la región de la Guayana Esequiba. Jonestown estaba conformado por el Templo del Pueblo, una secta estadounidense liderada por Jim Jones (1931-1978). El 18 de noviembre de 1978, personal de la comunidad asesinó a 5 personas (entre ellos, un congresista de Estados Unidos) mientras que 909 de los miembros se suicidaron. El Templo del Pueblo fue creado en Indianápolis, en el estado de Indiana (Estados Unidos) durante los años cincuenta. El reverendo Jim Jones y sus 140 seguidores se mudaron a Redwood Valley, en el Condado de Mendocino, California, creyendo que así estarían a salvo de ataques nucleares de los que Estados Unidos podía ser blanco. A final de los años sesenta, los miembros de la congregación de Jones habían disminuido a menos de cien y esta estaba a punto de desaparecer, pero Jones logró asegurar una afiliación con la denominación de los "Discípulos de Cristo" y eso logró que el Templo sobreviviera. La afiliación de Jones con la iglesia elevó la reputación del Templo y extendió su influencia en el área de la Costa Oeste de los Estados Unidos. La congregación volvió a su iglesia principal en San Francisco en 1971 y abrió otra en Los Ángeles. Después de múltiples escándalos e investigaciones en San Francisco, Jones decidió crear una comunidad utópica en Guyana donde estaría a salvo de la intervención de las autoridades estadounidenses, o de los miembros que tenían parientes preocupados. En 1974, Jones arrendó más de 12 km² de tierra del gobierno de Guyana, y los miembros del Templo del Pueblo comenzaron la construcción de Jonestown bajo la supervisión de los jefes de la comunidad. Jones volvió a California a animar a todos sus seguidores a mudarse a Jonestown. La popularidad de Jones creció enormemente en ese periodo y pasó de tener 50 miembros en 1977 a tener más de 900 miembros en su momento de apogeo en 1978. Muchos de los miembros del Templo del Pueblo creían que Guyana sería, como Jones prometió, un paraíso. En cambio, todos los miembros (incluyendo a los niños) terminaron criando animales y comida para el "Proyecto agrícola del Templo del Pueblo" seis días a la semana, desde las siete de la mañana hasta las seis de la tarde, cuando era común que la temperatura alcanzase los 38 °C. Según los testimonios de exintegrantes de la secta, las comidas consistían en nada más que arroz y legumbres, de inferior calidad a los alimentos que recibía Jones (alimentos refrigerados), separado de los otros. En febrero de 1978, la mitad de la comunidad padecía problemas médicos tales como diarrea grave y fiebres altas. Los miembros a los que se consideraba tenían graves problemas disciplinarios se los encerraba en una caja de madera de medidas 2.5 x 1 m. Los que intentaban escapar eran drogados al punto de la incapacitación. Guardias armados patrullaban el pueblo día y noche para asegurarse de que las órdenes de Jones fuesen seguidas. Los niños, entregados al cuidado comunal, se referían a Jones como "Papá" y solo se les permitía ver a sus padres brevemente durante la noche. Jones también era llamado "Padre" por los adultos. La gente de los alrededores, incluyendo un oficial de policía, relataron historias de horror sobre duras palizas y un "hoyo de tortura", un pozo en donde Jones hacía que tiraran a los niños que no se comportaban, en la mitad de la noche. Jones asustaba a los niños haciéndoles creer que había un monstruo habitando el fondo del pozo, cuando lo que había en el fondo era un hombre contratado por Jones quien tiraba y doblaba las piernas de los niños mientras ellos descendían al pozo. Se dice que los niños mayores eran amarrados desnudos, y que eran electrocutados en los genitales. Los oficiales de Guyana habían intentado investigar estas declaraciones pero se les prohibió entrar en la comunidad. Con sus facultades mentales deterioradas, Jones empezó entonces a arengar sobre "traidores", enemigos lejanos que querían destruir su sueño y amenazas de invasión desde "el exterior". Al borde de la paranoia, una o dos veces por mes impulsaba a sus adeptos a realizar, como "pruebas de lealtad", simulacros de suicidios masivos, que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. Jones llamaba "noches blancas" a esos ensayos. En una declaración jurada, Deborah Layton escribió que durante una de esas noches, se le dijo a la gente que morirían, forzándolos a tomar jarabe sin endulzar que pensaban tenía veneno. Los pocos que vacilaron en tomarse el líquido fueron obligados a tomárselo bajo la amenaza de que si no cumplían con la orden, se les dispararía. El 14 de noviembre de 1978, el congresista estadounidense Leo Ryan, viajó a la ciudad de Georgetown, localizada a 240 km de Jonestown, acompañado de una delegación del Congreso, periodistas y algunos disidentes de la secta, para comprobar si eran ciertas las acusaciones de fraude, lavado de cerebro, encarcelación y tráfico de drogas y armas. El 17 de noviembre, Ryan y su asistente lograron entrevistarse con varios integrantes del grupo comunitario. La visita se desarrolló en un clima cordial. A la mañana siguiente antes de que Ryan regresara, el ambiente cambió. Algunos residentes le pidieron si podían abandonar la colonia con él. Esto desencadenó la furia de algunos de los miembros más fanáticos e incondicionales. Jones lo consideró una traición imperdonable. Después de eso, el congresista fue atacado fallidamente con un cuchillo. Alrededor de las 15:00 h, Ryan y 14 desertores de la comunidad, entre ellos Larry Layton, fueron llevados a la pista de aterrizaje de Puerto Caituma (a 11 km al noreste). Una vez dentro del avión, Larry Layton disparó contra los ocupantes, hiriendo a varios. Posteriormente, miembros de la comunidad que habían escoltado el coche de Ryan, dispararon contra el avión, asesinando al congresista, a tres periodistas, a uno de los desertores e hiriendo a otros nueve. Después de acribillar el cuerpo del congresista, le dispararon en la cara. Los supervivientes del ataque huyeron a campos próximos durante y después del ataque. Un par de horas después, Jones ordenó que todos los miembros de la secta se suicidaran. Según el documental Índice de Maldad realizado por Discovery Channel, Tim Carter asegura que no fue un suicidio, sino un homicidio masivo, ya que fue Jim Jones quien obligó a su pueblo a beber e inyectarse Cianuro, empezando por los niños (quienes no cometerían suicidio, sino que se les dio el cianuro mezclado con alguna bebida, mientras que algunos bebés fueron arrancados de los brazos de sus madres para ser inyectados) y ancianos. Jones decía que "la muerte solo es el tránsito a otro nivel" y "esto no es un suicidio, sino un acto revolucionario". Una de sus seguidoras llamada Christine se oponía a la muerte. Pero la gente comenzó a insultarla violentamente. Los niños, adultos y ancianos murieron a causa de la poción. El número de muertos fue en total 912. Jones fue encontrado muerto entre otros dos cuerpos. La muerte fue causada por una herida de bala en la cabeza que no se sabe si fue infligida por él mismo o si obligó a otra persona a asesinarlo.


    El cine Según Dalí Oct 27, 2016
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    El mundo del celuloide apasionó a Salvador Dalí a lo largo de toda su vida. El cine era el vehículo ideal para plasmar su desbordante imaginación. Sin embargo, sus películas, demasiado avanzadas y provocadoras para su tiempo, se perdieron en el tiempo.


    Pablo Picasso Oct 27, 2016
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    Pablo Ruiz Picasso (n. Málaga, España; 25 de octubre de 1881 - f. Mougins, Francia; 8 de abril de 1973), conocido como Pablo Picasso, fue un pintor y escultor español, creador, junto con Georges Braque y Juan Gris, del movimiento cubista. Considerado uno de los mayores artistas del siglo XX, participó desde la génesis en muchos movimientos artísticos que se propagaron por el mundo y ejercieron una gran influencia en otros grandes artistas de su tiempo. Incansable y prolífico, pintó más de dos mil obras, presentes en museos y colecciones de toda Europa y del mundo. Además, abordó otros géneros como el dibujo, el grabado, la ilustración de libros, la escultura, la cerámica y el diseño de escenografía y vestuario para montajes teatrales. En lo político, Picasso se declaraba pacifista y comunista. Fue miembro del Partido Comunista Francés hasta su muerte,2 el 8 de abril de 1973 en Notre-Dame-de-Vie (Mougins, Francia) a los 91 años. Está enterrado en el parque del castillo de Vauvenargues (Bouches-du-Rhone).


    La Vida de Buda Oct 27, 2016
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    A lo largo de los siglos, se ha representado la imagen de Buda tantas veces que incluso en Occidente su efigie resulta tan familiar como cualquier otro objeto artístico. Solemos verle sentado sobre sus piernas en actitud meditativa, con una protuberancia más o menos saliente en la cúspide del cráneo y un lunar piloso entre las cejas, cubierto por un vaporoso manto sacerdotal y aureolado su rostro por una serenidad y una dulzura entrañables. Hay algo, sin embargo, que sorprende a veces: para ser un asceta que ha renunciado a los placeres del mundo y que conoce a fondo las miserias humanas, en ciertas representaciones parece excesivamente bien alimentado y demasiado satisfecho. Es creencia común considerar que los santos llevaban una vida eremítica de lucha y sacrificio en busca de la paz interior, y así era, efectivamente, en la India que Buda conoció, unos quinientos años antes de Cristo. La idea de la purificación a través del sufrimiento era usual entre hombres ya maduros o ancianos, horrorizados y confusos ante la perversidad de sus contemporáneos. Con frecuencia, abandonaban a sus familias y se refugiaban en las montañas, cubiertos de harapos y con un cuenco de madera como única posesión, que usaban para mendigar comida. Antes de convertirse en Buda, que significa "el Iluminado", Siddharta Gautama también practicó estas disciplinas corporales abnegadamente, pero no tardó en comprobar que eran inútiles. Una vida de príncipe Siddharta Gautama nació probablemente en el año 558 antes de Cristo en Kapilavastu, ciudad amurallada del reino de Sakya situada en la región meridional del Himalaya, en la India. Conocido también con el nombre de Sakyamuni ("el sabio de Sakya"), Siddharta era hijo de Suddhodana, rey de Sakya, y de la reina Maya, que procedía de una poderosa familia del reino. Según la tradición, Siddharta nació en los jardines de Lumbini, cuando su madre se dirigía a visitar a su propia familia. La reina Maya murió a los siete días de haber dado a luz y el recién nacido fue criado por su tía materna Mahaprajapati. Siddharta creció rodeado de lujo: tenía tres palacios, uno de invierno, otro de verano y un tercero para la estación de las lluvias. En ellos disfrutaba de la presencia de numerosas doncellas, bailarinas y músicos; vestía ropa interior de seda y un criado le acompañaba con un parasol. Se le describe como un muchacho de constitución esbelta, muy delicado y con una esmerada educación. De sus años de estudio, posiblemente dirigidos por dos brahamanes, sólo se sabe que asombró a sus maestros por sus rápidos progresos, tanto en letras como en matemáticas. Mucho se ha hablado del carácter sensible de Buda; pero siendo hijo de un rey y aspirante al trono, debió de ser educado también en las artes marciales y en todas aquellas disciplinas necesarias para un monarca. Con todo, el reino de Sakya apenas si era un principado del reino de Kosala, del que dependía. Siddharta se casó con su prima Yasodhara cuando tenía alrededor de dieciséis años, según algunas fuentes, o diecinueve o acaso más, según otras. En algunas leyendas se dice que la conquistó en una prueba de armas luchando contra varios rivales. Nada se sabe de este matrimonio, excepto que tuvo un hijo llamado Rahula que se convertiría muchos años después en uno de sus principales discípulos. El hecho de tener un hijo varón como continuador de la dinastía le habría facilitado la renuncia a sus derechos y su consagración a la vida religiosa. La vida de Siddharta transcurría la mayor parte del tiempo en el palacio real, bajo la protección paterna. Según la tradición, durante sus salidas furtivas a la ciudad, en que era acompañado por un cochero, se produjeron los llamados «cuatro encuentros». En cierta ocasión que salía por la puerta oriental del palacio, se encontró con un anciano; en otra ocasión que salió por la puerta meridional, vio a un enfermo; cuando lo hizo por la puerta occidental, vio un cadáver, y otro día, al cruzar la puerta septentrional, se encontró con un religioso mendicante. La vejez, la enfermedad y la muerte indicaban el sufrimiento inherente a la vida humana; el religioso, la necesidad de hallarle un sentido. Ello le llevaría a dejar atrás los muros del palacio en el que se había desarrollado la mayor parte de su vida. A los veintinueve años, Siddharta abandonó a su familia. Lo hizo de noche, montado en su corcel Kanthaka y en compañía de su criado Chantaka. Su meta era Magadha, estado floreciente del sur, donde se estaban produciendo cambios culturales y filosóficos. Es posible que también eligiera ese reino, a unos diez días de camino desde Kapilavastu, para evitar la posibilidad de que su padre exigiera que fuese repatriado. Una vez recorrido parte del camino, se cortó los cabellos, se despojó de sus joyas y aderezos y los entregó a su criado para que, de vuelta a casa, los devolviera a su familia, con el mensaje de que no regresaría hasta haber alcanzado la iluminación. El resto del camino lo hizo como mendicante, práctica, por otra parte, muy bien considerada en la India de la época. También era habitual que hombres ya maduros y con inclinaciones filosóficas se adentraran en el bosque para buscar la verdad. Lo singular fue que él lo hiciera a edad tan temprana. En busca del sentido Una vez en Rajagaha, capital de Magadha, el joven mendicante llamó la atención del poderoso rey Bimbisara. El rey, acompañado por su séquito, fue a visitarle al monte Pandava, donde practicaba la meditación y el ascetismo. Según cuenta la tradición, el monarca le ofreció cuantas riquezas deseara a cambio de que aceptara ponerse al mando de sus batallones de elefantes y de sus tropas de élite. Siddharta informó al rey de su origen noble y del propósito de su estancia en Rajagaha. El rey Bimbisara no reiteró la propuesta; le rogó únicamente ser el primero de conocer la verdad alcanzada si llegaba a la iluminación. Siddharta siguió las enseñanzas de dos maestros de yoga, Alara Kalama y Uddaka Ramaputa. El primero, al que seguían trescientos discípulos, había alcanzado la fase «en que nada existe»; se cree que su ermita estaba en Vaishi. Siddharta alcanzó muy pronto ese mismo estadio y se persuadió de la insuficiencia de estas enseñanzas para liberar a la humanidad de sus sufrimientos. Uddaka Ramaputa tenía seiscientos discípulos y vivía cerca de Rajagaha. Sus enseñanzas tampoco colmaron los afanes de Siddharta. Partió entonces para Sena, una aldea junto al río Nairanjana, lugar de encuentro de ascetas. Estas prácticas estaban perfectamente reglamentadas: incluían el control de la mente, la suspensión de la respiración, el ayuno total y una dieta muy severa, disciplinas todas ellas penosas y dolorosas. Por los relatos se sabe que Siddharta no se arredró ante su dureza y que, en alguna ocasión, quienes le rodeaban creían que había muerto. En aquellos tiempos los alumnos avanzados practicaban ayunos de hasta dos meses, y se sabe que nueve discípulos de Nigantha Nataputta, fundador del jainismo, se dejaron morir de hambre para alcanzar la liberación final. Tras años de austeridades y mortificaciones que no le procuraron la iluminación, Siddharta resolvió abandonar el ascetismo, recibiendo, por el paso dado, las críticas de sus cinco compañeros. Para empezar, se bañó en el río Nairanjana para librarse de la suciedad que había acumulado en el curso del largo proceso seguido. Al parecer, se hallaba tan débil que apenas pudo salir del agua. Recobró las fuerzas gracias a la comida que le ofreció una muchacha llamada Sajata. Según diversas leyendas, esta joven era hija del jefe de la aldea de Sena; el alimento que le dio al asceta era una sopa de arroz hervido en leche. Poco tiempo después, ya restablecido, Siddharta alcanzaría la iluminación. La iluminación Según todos los indicios, esto habría ocurrido en la ciudad de Gaya, cerca de Sena. Más tarde se llamaría a esta ciudad BodhGaya, y en ella se levantaría un templo en honor de Buda. Siddharta pasaba largas horas de meditación a la sombra de una higuera sagrada que más tarde sería bautizada con el nombre de Bodhi o «Árbol de la Iluminación». Según las leyendas, Gautama se sentó un día bajo la higuera y dijo: "No me moveré de aquí hasta que sepa." El malvado dios Mara, comprendiendo la gravedad y el peligro que encerraba tal desafío, le envió una cascada de tentaciones, la más importante en forma de un trío de libidinosas odaliscas que agitaron histéricamente sus vientres ante la cabeza inclinada de Siddharta; cuando éste levantó sus ojos hacia ellas, el fulgor de su mirada las convirtió en torpes ancianas de repugnante apariencia. Al caer la noche entró en trance, y la luz acudió en su auxilio, permitiéndole ver con radiante claridad toda la intrincada cadena de las causas y los efectos que regulan la vida, y el camino para alcanzar la salvación y la gloria. En la llamada primera vigilia de la noche le fue otorgado el conocimiento de sus existencias anteriores. En la segunda fue provisto del tercer ojo o visión divina. Al despuntar el alba penetró en el saber omnisciente y el entero sistema de los diez mil mundos quedó iluminado. Despertó embriagado de saber. Siddharta había comprendido que los sufrimientos humanos están íntimamente ligados a la naturaleza de la existencia, al hecho de nacer, y que para escapar a la rueda de las reencarnaciones era necesario superar la ignorancia y prescindir de pasiones y deseos. La caridad era una forma de desear la salvación de todos los hombres y la de uno mismo. En los primeros momentos tuvo sus dudas acerca de si debía predicar la verdad que había alcanzado. Su primer sermón tuvo lugar al cabo de un mes en Sarnath, cerca de Benarés, donde residían sus cinco antiguos compañeros. Al parecer, éstos le recibieron muy fríamente, y Siddharta les reprendió por las maneras que tenían de dirigirse a un iluminado. Finalmente, los cinco formaron el núcleo inicial de una secta que, dada la sencillez del nuevo mensaje, creció con rapidez. El discípulo número seis fue Yasa, hijo de un rico comerciante de Benarés; insatisfecho con su vida sensual y de lujos, su vida presentaba cierto paralelismo con la del propio Siddharta. A través de Yasa se convirtió toda su familia. Cuando consideró que sus discípulos estaban convenientemente preparados, los mandó a predicar la nueva verdad por toda la India. Debían ir solos, y Siddharta regresó a Uruvela. Entre sus seguidores más importantes e influyentes se encontraba el rey Bimbisara, que donó a Buda y a sus seguidores una parcela de tierra (el «Bosque de Bambúes») para que les sirviera de refugio. Sin embargo, los discípulos pasaban la mayor parte del tiempo mendigando y predicando, y sólo regresaban a la finca durante la estación lluviosa. Buda continuó predicando durante cuarenta y cinco años. Visitó varias veces su ciudad natal y recorrió el valle del Ganges, levantándose cada día al amanecer y recorriendo entre veinticinco y treinta kilómetros por jornada, enseñando generosamente a todos los hombres sin esperar recompensa ni distinción alguna. No era un agitador y jamás fue molestado ni por los brahmanes, a los que se oponía, ni por gobernante alguno. Las gentes, atraídas por su fama y persuadidas de su santidad, salían a recibirle, se agolpaban a su paso y sembraban su camino de flores. Una de las conversiones que más fama le procuró fue la de su primo Devadatta, hombre ambicioso que le detestaba tanto como para urdir un plan que acabara con su vida. Confabulado con unos cuantos secuaces, y sabiendo que Buda atravesaría un desfiladero, se apostó en lo alto del mismo junto a un peñasco medio desprendido; en el momento preciso en que Buda transitaba por debajo, la gran piedra fue movida y cayó con estrépito; se oyeron gritos y se temió por la vida del maestro, pero Buda emergió indemne de la polvareda, con su sonrisa beatífica en los labios. En los últimos años de su vida, Siddharta sufrió duros reveses. El rey Bimbisara fue destronado por su propio hijo y el trono de los sakyas fue usurpado por Vidudabha, hijo del rey Pasenadi, protector también del budismo. Parece que intentaba retornar a su ciudad natal cuando le sobrevino la muerte. Tenía ochenta y un años de edad y se encontraba muy débil, pero siguió predicando su doctrina hasta los últimos momentos. Por las descripciones hechas de la enfermedad infecciosa que contrajo, se cree que la causa última de su muerte, acaecida en la ciudad de Kusinagara, pudo ser una disentería. Su cuerpo fue incinerado a los siete días de haber fallecido y sus cenizas repartidas entre sus seguidores. El ascetismo de Buda provenía de las antiguas religiones, pero es evidente que su propósito no era tranquilizar a sus semejantes presentándoles una nueva deidad o renovando ritos anteriores, sino hacer a cada uno consciente de su radical soledad y enseñarle a luchar contra los males de la existencia. Al sustituir las liturgias y sacrificios por la contemplación del mundo, Buda otorgó una importancia suprema a algo muy parecido a la oración individual y privada, valorando por encima de todo la meditación, ensalzando el recogimiento y situando el corazón del hombre en el centro del Universo. Otra de las causas de su éxito fue, sin duda, su asombrosa tolerancia. No existe ningún dogma budista y, por lo tanto, ningún budista es perseguido por hereje. Al volver la vista atrás, entre siglos preñados de violencia y fanatismo, lo que más sorprende de Buda es el sereno llamamiento que hace a la razón y a la experiencia de cada hombre: "No creas en cualquier cosa porque te enseñen el testimonio escrito de un viejo sabio. No creas en cualquier cosa porque provenga de la autoridad de maestros y sacerdotes. Cualquier cosa que esté de acuerdo con tus propias experiencias y que después de una ardua investigación se manifieste de acuerdo con tu razón, y conduzca a tu propio bien y al de todas las cosas vivientes, acéptala como la verdad y vive de acuerdo a ello."


    La verdad nos hará libres / Primeros Cristianos Gnósticos Oct 27, 2016
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    Gnosis quiere decir “conocimiento divino”. Los Gnósticos son personas que buscan este conocimiento divino. Las huellas de los antiguos Gnósticos se remontan a los primeros siglos de nuestra era. Muchos de ellos fueron tildados de “herejes” y asesinados pero el Gnosticismo ha sobrevivido hasta nuestros días. Siempre ha habido personas que se preguntan sobre el sentido de la vida y la creación y que no pueden encontrar la paz en este mundo perecedero. Ellos buscan un conocimiento superior, una sabiduría interior, la Gnosis (gnosis en griego antiguo es igual a conocimiento, reconocimiento). Este conocimiento interior siempre ha acompañado a la humanidad; de él emanaron todas las antiguas mitologías; todas las religiones tienen su origen en él. Por ello, se puede afirmar que toda fe puede ser descrita como gnóstica al estar conectada con el conocimiento universal original. Esto también es aplicable al Cristianismo de los primeros tiempos. Jesucristo y “el Reino que no es de este mundo” Hace 2000 años, Jesús expuso sus enseñanzas sobre “el Reino que no es de este mundo”, las cuales eran resultado de su unión con su “Padre”, el Espíritu. Sin embargo, para la tradición judía, estas enseñanzas cuestionaban todo el orden establecido y eran, por tanto, una amenaza. La Gnosis es siempre herética pues como experiencia viva del espíritu siempre choca con las rígidas tradiciones religiosas. Los primeros cristianos eran verdaderos gnósticos que reconocían la voluntad y el plan de Dios directamente en su propio ser. Por ello, no necesitaban ninguna institución como mediadora. Su fe se basaba en la propia experiencia interior y no en la enseñanza de una doctrina adoptada. La verdad que cristaliza en ley La experiencia gnóstica es un toque del Espíritu Santo y quienquiera que lo experimenta no puede sino dar testimonio de ello. El Espíritu le otorga un gran poder por lo que, en palabras de la Biblia, se convierte en alguien que “es conocido por su nombre”. La Gnosis y el Espíritu son uno. Una persona tocada por la Gnosis oye la voz de Dios en su propio ser y lleva a cabo el mensaje con fidelidad, pues no es solo para él: la Gnosis es unidad y conduce a la unidad. Esta unidad era todavía claramente perceptible en los primeros tiempos del Cristianismo. Se vivían las creencias dentro de la comunidad. En aquellos tiempos existía una gran variedad de grupos gnósticos. Pero gradualmente el impulso de Luz que Cristo trajo al mundo se debilitó y aparecieron las divisiones y la incertidumbre. Las instituciones comenzaron a regular la experiencia directa de Dios por medio de leyes y dogmas. Algunas personas eran consideradas dignas y otras no. Se creó una jerarquía la cual dividió a las personas en verdaderos y falsos creyentes, siendo ello la causa de mucho dolor y sufrimiento. No obstante, a través de los siglos siempre ha habido seres humanos verdaderamente unidos al Espíritu que dieron muestras fidedignas de ello. Los primeros Gnósticos En el siglo primero después de Cristo no había una iglesia oficial. La antigua doctrina judía y la nueva doctrina cristiana eran enseñadas a la par. Las enseñanzas cristianas fueron propagadas por los apóstoles. Además, también existían las enseñanzas estrictamente gnósticas. Algunos grandes maestros gnósticos transfirieron su sabiduría a sus seguidores en Asia Menor y el Imperio Romano. Cuando gradualmente comenzó la formación de la Iglesia Católica oficial, existían muchos sistemas gnósticos, especialmente en el siglo II. Si analizamos su simbolismo desde fuera, vemos que difieren unos de otros, pero si podemos llegar hasta el núcleo que se oculta en ellos veremos que su mensaje es idéntico. Valentín y Basílides Valentín, uno de los grandes gnósticos más famosos, era oriundo de Alejandría y enseñaba, hacia el año 130, en Asia Menor y más tarde en Roma. Según él, el mundo visible es un mundo caído que es dirigido por un Eón no divino (una gran concentración de fuerza). El alma que posee gnosis, conocimiento divino, debe liberarse de este mundo y regresar al mundo de la Luz, el Padre divino. Un alma tal, dice Valentín, escucha si es llamada, responde a su vocación y se vuelve hacia Aquél que la ha llamado. Ella experimenta paz al reconocer su vocación, se prepara para su regreso a casa y finalmente se vuelve una con la Luz, el origen de todas las cosas. Valentín era discípulo de Basílides que enseño principalmente en Egipto y también figura entre los Grandes gnósticos. Al igual que Valentín, nos exhorta a abandonar este mundo caído y volver a nuestra casa original. No obstante, el hombre debe primeramente comprender claramente su propio estado, debe reconocer sus falsas aspiraciones y deseos e intentar neutralizarlos. El hombre debe aprender a ser humilde, dice Basílides, pues solo así el alma se vuelve gnóstica y obtiene el conocimiento divino por visión interior.


    Sefarad, Judíos en España Oct 27, 2016
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    Sefarad es un topónimo bíblico que la tradición judía ha identificado con España —de ahí que en lengua hebrea sea la palabra que se utiliza para referirse a España—. Al parecer la identificación de Sefarad con la península ibérica no se produjo en la Edad Media, sino después de la expulsión de los judíos de España en 1492. De Sefarad toman su nombre los sefardíes, descendientes de los judíos originarios de España y Portugal.


    Los últimos secretos del eje 2/2 Oct 26, 2016
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    Los últimos secretos del Eje (Last secrets of the Axis en inglés) es un documental producido por What If Productions en asociación con Alba Communications para The History Channel en 2001. Fue escrito por el historiador militar George Kerevan. Foss Paterson compuso su música. El documental analiza la cooperación del eje germano-japonés durante la II Guerra Mundial a través de la figura de uno de los principales ideólogos del régimen nazi: Karl Haushofer. Nacido en Japón, este oficial del ejército alemán estudió en profundidad el sistema político nipón y recopiló datos que serían fundamentales para el llamado Lebensraum o espacio vital alemán. Responsable, entre otras cosas, de acuñar este término geopolítico de gran importancia en las tradiciones samuráis y los símbolos nacionalsocialistas. El 27 de septiembre de 1940 la Alemania nazi de Hitler, la Italia fascista de Mussolini y el Imperio de Japón firman un pacto para dominar el mundo. Casi lo logran. Se conoce como el Pacto del Eje. La alianza secreta del Eje para dominar el mundo fue el trabajo de un solo hombre, hoy olvidado por la historia. Consejero de Hitler para Asuntos Exteriores, un amigo personal del Alto Mando japonés y un experto espía, sin cuya colaboración quizá no hubiera ocurrido el ataque a Pearl Harbor. Su nombre era Karl Haushofer, guardián de los últimos secretos del Eje. Entre 1920 y 1945, Haushofer fue uno de los hombres más influyentes de Alemania. Amigo y mentor de Adolf Hitler, ayudó a que el Partido Nazi subiera al poder. A través de sus diferentes acólitos y discípulos fue extendiendo gradualmente su influencia en todos los ámbitos de la política nazi. Su ideología fue la base del comportamiento nazi de expansión bélica y mediante sus vínculos japoneses forjó el sistema de alianzas que llevó al mundo al borde de la destrucción.


    Los últimos secretos del eje 1/2 Oct 26, 2016
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    Los últimos secretos del Eje (Last secrets of the Axis en inglés) es un documental producido por What If Productions en asociación con Alba Communications para The History Channel en 2001. Fue escrito por el historiador militar George Kerevan. Foss Paterson compuso su música. El documental analiza la cooperación del eje germano-japonés durante la II Guerra Mundial a través de la figura de uno de los principales ideólogos del régimen nazi: Karl Haushofer. Nacido en Japón, este oficial del ejército alemán estudió en profundidad el sistema político nipón y recopiló datos que serían fundamentales para el llamado Lebensraum o espacio vital alemán. Responsable, entre otras cosas, de acuñar este término geopolítico de gran importancia en las tradiciones samuráis y los símbolos nacionalsocialistas. El 27 de septiembre de 1940 la Alemania nazi de Hitler, la Italia fascista de Mussolini y el Imperio de Japón firman un pacto para dominar el mundo. Casi lo logran. Se conoce como el Pacto del Eje. La alianza secreta del Eje para dominar el mundo fue el trabajo de un solo hombre, hoy olvidado por la historia. Consejero de Hitler para Asuntos Exteriores, un amigo personal del Alto Mando japonés y un experto espía, sin cuya colaboración quizá no hubiera ocurrido el ataque a Pearl Harbor. Su nombre era Karl Haushofer, guardián de los últimos secretos del Eje. Entre 1920 y 1945, Haushofer fue uno de los hombres más influyentes de Alemania. Amigo y mentor de Adolf Hitler, ayudó a que el Partido Nazi subiera al poder. A través de sus diferentes acólitos y discípulos fue extendiendo gradualmente su influencia en todos los ámbitos de la política nazi. Su ideología fue la base del comportamiento nazi de expansión bélica y mediante sus vínculos japoneses forjó el sistema de alianzas que llevó al mundo al borde de la destrucción.


    Los Partisanos Judíos Oct 26, 2016
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    Este documental es el primer análisis importante que se ha realizado sobre la compleja cuestión de los esfuerzos que realizaron los judíos para luchar contra los nazis y contra sus colaboradores en Europa del Este. Los judíos partisanos fueron grupos de tropa irregular que participaron en el movimiento de resistencia judía contra la Alemania nazi y sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial. Varios grupos de judíos partisanos operaban a lo largo de toda la Europa ocupada, algunos de los cuales estaban conformados por los huidos de distintos guetos o campos de concentración, mientras que otros, como los partisanos de Bielski, sumaban cientos e incluían a mujeres y niños. Eran más numerosos en la Europa del Este, aunque también existieron grupos en la Francia ocupada y en Bélgica, donde operaron junto con los movimientos de resistencia locales. Muchos combatientes judíos participaron asimismo en diversos movimientos partisanos en otros países ocupados. En total, los judíos partisanos sumaban entre 20.000 a 30.000 individuos


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